La problemática de las aves esteparias es ya bien conocida por los biólogos. Habitantes de huertas, campos de cultivo, lindes y extensiones cerealistas, las aves esteparias seleccionan sus hábitats en contra de los intereses económicos de las personas, y por ende, han visto drásticamente recortadas sus poblaciones en los últimos treinta años. Por eso se trata de una especie protegida por la legislación nacional y autonómica por encontrarse en situación de Vulnerable. Anida en los campos de cereal, páramos y estepas.

Antaño muy numerosas, se adaptaron rápidamente a los nuevos espacios que el hombre creaba para la práctica de la agricultura extensiva, encontrando en estos medios excelentes condiciones para su reproducción y cría. Más tarde, todas las ventajas iniciales se fueron convirtiendo en problemas y peligros. La mecanización de las labores agrícolas, los fitoquímicos, la quema de los sembrados o rastrojos y la utilización de las llamadas variedades tempranas del cereal, han supuesto serias amenazas para este grupo de aves, llevando a algunas de ellas como la avutarda, el sisón, la ganga, la alondra o los aguiluchos cenizos al borde mismo de la extinción.

El Aguilucho Cenizo (Circus pygargus) es una rapaz que viene de África en marzo y migra a mediados de agosto. La comunidad científica lo define como una especie migradora, gregaria, semicolonial o colonial facultativa, esto es, con capacidad para formar colonias laxas. Rapaz diurna de tamaño medio, es el aguilucho más pequeño de los presentes en la península ibérica -junto con el aguilucho lagunero (Circus aeruginosus y el aguilucho pálido (Circus cyaneus)- De cuerpo esbelto, extremidades largas y aspecto robusto, presenta una fisonomía plenamente adaptada para realizar vuelos largos y prolongados. Presentan un dimorfismo sexual bastante acusado pues el macho y la hembra tienen un plumaje completamente diferentes; mientras el del primero es gris ceniciento (de ahí su nombre) casi en su totalidad, el de su compañera es marrón oscuro en la parte superior y algo más claro en la zona ventral, presentando ambos un obispillo muy conspicuo, especialmente en la hembra.

En cuanto a su distribución, el Aguilucho Cenizo abarca tres continentes: África, Asia y Europa. La mayor población se asienta en el viejo continente, distribuida desde España en su lado más occidental hasta Rusia en el extremo oriental, con importantes efectivos en la zona intermedia (grandes estepas de la Europa del Este). En Asia y África, la especie no está bien estudiada, aunque se asume que es en el continente africano donde el taxón pasa los meses de invernada para luego, antes de la primavera, volver nuevamente a las estepas europeas.

En el apartado de la alimentación, definimos al aguilucho cenizo como una rapaz carnívora y eurífaga por el amplio espectro de presas capaz de ingerir, desde grandes insectos hasta reptiles, pasando por paseriformes, aláudidos o pequeños roedores, lo que ha permitido que se adapte con relativa facilidad a medios y hábitats distintos como pastizales naturales, campos de labor, herbazales palustres o incluso estepas con vegetación de porte leñosa. En un estudio se pudo observar: 530 insectos (cigarras y saltamontes), 335 aves (gorriones, trigueros,...), 54 roedores (ratones y ratas), 40 reptiles (pequeños lagartos).

En este sentido, es preciso enfatizar la importante función que realiza el aguilucho cenizo como controlador de las especies plagas que causan daño a los cultivos. En las egagrópilas analizadas se han encontrado gran cantidad de cráneos de cigarras, una especie de insecto perteneciente al orden hemípteros, suborden homópteros que inflige graves perjuicios a los sembrados, especialmente a las oleaginosas, de las que se alimentan perforando sus tallos y hojas. Las cigarras o chicharras causan daños irreversibles a los cultivos del girasol, una razón más para fomentar la conservación del aguilucho cenizo en las campiñas andaluzas, pues gracias a su alimentación, son capaces de capturar miles de estos insectos, especialmente durante las semanas de la cría de los pollos. Los beneficios que esta especie reporta a los cultivos de nuestros campos están por tanto, fuera de toda duda, pues además de predar sobre grandes insectos, también lo hace sobre los prolíferos roedores que tantos inconvenientes crean.

Sin embargo, cada año se pierden más del 90% de los pollos por la siega, empacado, herbicidas y quema de rastrojos. ¿Cómo colaborar para salvar los pollos?

  • Procura segar a dos cuartas partes del suelo.
  • Si ves durante la siega un nido con huevos, deja un ruedo sin segar.
  • Si ves un nido con pollos, apártalos y levanta las cuchillas de la segadora al pasar sobre el sobre el nido, rodéalo con paja.
  • Si vas a empacar la paja y quemar el rastrojo, traslada los pollos medianos o grandes a la parcela de girasol o linde mas cercana antes de estas labores. Los padres darán con ellos en media hora. Nunca traslades los pollos chicos.
  • No quemes los rastrojos o retrasa esta labor hasta mediados de agosto. Además de salvar a muchas especies, obtendrás un beneficio para tu tierra.
  • No emplees ni insecticidas, ni herbicidas innecesariamente.

Respecto a la quema de los restos de cosecha, más conocida en nuestra comarca como quema de rastrojos, que es tradicional en España, y que está regulada tanto a nivel estatal como autonómico está prohibida en la Unión Europea, consiste en quemar los restos vegetales que quedan en el terreno después de la cosecha. Este hecho causa una serie de perjuicios sobre el medio ambiente, provocando cambios notables en el desarrollo normal de la vida en nuestros campos, llegando a esquilmar la tierra y perjudicar a la atmósfera a largo plazo.

También al quemar el rastrojo eliminamos gran cantidad de nidos, pollos, volantones o crías de numerosos animales que no pueden huir de las llamas. Son eliminados los pequeños animales que viven sobre y dentro del suelo que enriquecen el mismo con sus excrementos y con sus propios restos. Además se destruye toda una flora y fauna invisible a nuestros ojos y que es la encargada de que el suelo sea fértil, ya que estos microorganismos intervienen directamente en los procesos de descomposición de la materia orgánica.

Para saber más:

Si conoces la existencia de algún nido en tu campo, o si lo encuentras en el momento de la siega,POR FAVOR, a la mayor brevedad posible llama al teléfono gratuito: 900 841 036 y di la provincia en que se encuentra.