Cerco al Hermano Lobo
Hoy sábado 17 de Enero del 2009 a las 21:30, TVE emite dentro del contenido de Informe Semanal, un documento que muestra la situación actual del Lobo Ibérico en la Península Ibérica: "Cerco al Hermano Lobo" nos muestra la realidad de esta especie protegida para unos y especie cinegética para otros.
El lobo es uno de los trofeos más apreciados por los cazadores. Cada año se establece un cupo limitado de capturas legales, pero se pueden contar por centenares los lobos abatidos ilegalmente. Casi el 90% de los lobos abatidos son de forma ilegal. Los colectivos ecologistas denuncian la matanza de estos depredadores, incluso en territorios donde se consideran especie protegida.

La controversia es eterna: los ganaderos se quejan de los daños que ocasionan los lobos a las cabañas y en paralelo comienzan a florecer actividades de turismo rural en torno al lobo, que tienen por objetivo contribuir al desarrollo de zonas deprimidas y mejorar la imagen del gran depredador.
Me gustaría leyera el lector unos párrafos de Henry David Thoreau. Este escritor estadounidense, filósofo, anarquista, jardinero, carpintero, guardabosque y naturalista escribió en el año 1845 "El Elogio de la Vida Salvaje", así procede un fragmento:
"Consagro una parte considerable de mi tiempo en observar las costumbres de los animales salvajes, mis vecinos, las bestias. Sus actos y sus migraciones desarrollan ante mis ojos el ciclo anual. Muy significativos el vuelo de las ocas, la partida del pájaro zumbón, etc. Pero si pienso que las más nobles bestias han sido exterminadas, el puma, la pantera, el lince, el lobo, el caribú, el gamo, el castor, me parece que habito un país disminuido, y por así decirlo, mancillado. Las costumbres de esos animales, ¿no habrían sido antes mucho más expresivas? ¿No estoy familiarizado con una Naturaleza empobrecida y mutilada? ¿Iría a estudiar en una tribu india que hubiera perdido todos sus guerreros? La selva, la pradera, carecen de sentido, ahora que no puedo ni siquiera imaginarme en una al caribú que lleva una pequeña selva en su cabeza, ni al castor en la otra. Imagino lo que podrían haber sido los cantos y los gritos variados, los cambios de piel y de plumaje que anunciaban la primavera y marcaban las demás estaciones, y comprendo que esta vida mía, esta ronda particular de hechos anuales que denomino año, está deplorablemente incompleta. Escucho un concierto mutilado en partes. Todo el país civilizado se ha convertido en cierto modo en una ciudad, y yo mismo soy ese ciudadano que se lamenta. Un gran número de fenómenos naturales y de migraciones que otrora servían a los indios para reconocer las estaciones, ya no se observan más. Quisiera trabar conocimiento con la Naturaleza, iniciarme en sus modalidades y costumbres. La Naturaleza primitiva me interesa sobremanera. Hago lo imposible, me apeno infinitamente por saber qué es la primavera, por ejemplo, creyendo así que está en mis manos todo el poema. Después, con gran disgusto, me doy cuenta que lo que he leído no deja de ser una copia incompleta, de la que mis antepasados destrozaron numerosas primeras páginas y mutilaron trozos enteros con bellos pasajes. No me gustaría que un semidios se hubiese apoderado de las más bellas estrellas. Desearía conocer un cielo y una tierra intactos. Arboles, animales, peces y pájaros, los más grandes han desaparecido. ¡Quién sabe si no se han reducido los cursos de agua!.

¡Adiós mis amigos! Mi camino desciende por aquí en la montaña, por otro lado el de ustedes, desde hace tiempo los veo cada vez más lejos de mí. Un día desaparecerán del todo. De aquí a poco tiempo mi senda me parecerá solitaria sin su compañía. Las praderas serán landas estériles. No cesa de palidecer mi recuerdo. El camino que recorro se estrecha y endurece, la noche está cada vez más próxima. Pero en el porvenir, nuevos soles se alzarán, llanuras inesperadas se extenderán ante mí, y hallaré nuevos peregrinos que tendrán en sí la virtud que descubrí en ustedes, que serán ellos mismos la virtud que eran ustedes. Me someto a esta saludable y eterna ley, que reinaba en aquella primavera en que los conocí, que reina en esta primavera en que me parece que los pierdo. Amigos de antaño, vuelvo a visitarlos como quien marcha entre las columnas de un templo en ruinas. Ustedes pertenecen a una época, a una civilización, a una gloria, hace tiempo extintas. Sus armoniosas líneas aún se distinguen, a pesar de las convulsiones sufridas y de los chacales que rondan las ruinas. Vengo a reencontrar el pasado, a descifrar sus inscripciones, los jeroglíficos, los manuscritos sagrados. Ya no encarnamos mucho nuestro yo antiguo. El amor es una sed que nada sacia. Bajo la corteza más grosera se oculta la carne más delicada. Si deseas comprender a un amigo, aprende a leer a través de una materia más opaca y espesa que el cuerno. Si deseas comprender a un amigo, todos los idiomas te resultarán fáciles. El enemigo se descubre. Hay en él una amenaza de guerra. En cambio el amigo no descubre jamás su afecto. Advierto una vez más la ventaja que tiene para el poeta, para el filósofo, para el naturalista y para todos nosotros, entregarnos de tiempo en tiempo a una ocupación diferente de nuestra ocupación habitual, y mirar, por así decir, de soslayo a las cosas. El poeta tendrá así visiones que ninguna inspiración voluntaria haría nacer. El filósofo deberá admitir principios que no le habrían revelado largos estudios y el mismo naturalista posaría su vista sobre una flor desconocida o sobre un animal imprevisto y nuevo."
"Hermano Lobo" Informe Semanal 17-01-2009 (Ciclonatural):
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Antonio Carrasco dijo
Yo creo que no cabe lugar el lobo hoy día en nuestra península. Los animales deberían de adaptarse y si mueren pues nada. Lo que no se puede es mirar por el Lobo, el Lince, osos y to dios parao, con la crisis que estamos.
20 Enero 2009 | 09:53 AM