Pierre Bastien y la Intoxicación por Amanita phalloides
Hace 50 años la mortalidad de los que consumían la Amanita phalloides, era aproximadamente del 30%. En la actualidad por los avances en la comprensión de la toxicidad de esta seta, la mayor experiencia de los profesionales sanitarios en la valoración más exhaustiva del paciente intoxicado, las mejores herramientas diagnósticas y la aplicación precoz de los protocolos de tratamiento, la mortalidad ha disminuido a apenas un 5%. Se sabe que la mayoría de este 5% que tuvo un desenlace fatal consultó tardíamente y ello impidió la aplicación temprana del oportuno tratamiento para impedir la absorción o favorecer la eliminación de las amatoxinas y así evitar su grave efecto.
Durante diez años el Dr. Pierre Bastien luchó para lograr el reconocimiento por parte de la comunidad científica de la utilidad de su tratamiento contra las intoxicaciones debidas al consumo de la Amanita phalloides.
En el año 1970, el Dr. Bastien da a conocer su método al mundo médico para el tratamiento de este tipo de intoxicaciones, publicándolo en el número de mayo de la revista “Annales Médicales de Nancy”.
Para probar la eficacia de su tratamiento, el Dr. Bastien tuvo que autointoxicarse consumiendo la Amanita phalloides en tres ocasiones. En la primera de ellas en setiembre de 1971 sufrió una hepatitis, debida, según refería, al consumo de la seta cruda y a suprimir la inyección de vitamina C recogida en su método.

En otoño de 1973 toma la decisión de envenenarse de nuevo porque la aplicación de su método en los centros hospitalarios no progresaba al conocer a través de la prensa que familias enteras habían muerto en la “Midí de France” por el consumo de la Amanita phalloides.
La autointoxicación se produjo el 22 de setiembre de 1974 al consumir cuatro ejemplares de Amanita phalloides que dieron en total un peso de 65 grs. en la balanza, por encontrarse un poco secos. Después de una noche de intensas diarreas, él mismo se trasladó al centro de intoxicaciones de Nancy, donde le aplicaron su propio tratamiento.
El Dr. Bastien intentó autointoxicarse de nuevo en 1977 en Heidelberg (Alemania), en un instituto especializado en la lucha contra la intoxicación faloidiana, pero el profesor al que había invitado al experimento avisó a la policía y el material fue confiscado.
Fué en el año 1981 cuando el Dr. Bastien demostraba por tercera vez en Ginebra (Suiza) ante un grupo de médicos que su método era correcto, ingiriendo una gran cantidad de Amanita phalloides.
Por fin el tratamiento fue reconocido y gracias a él se salvaron decenas de vidas humanas.
El protocolo propuesto por el Dr. Bastien consistía en que tres veces al día en cuanto se declarasen los primeros síntomas o como máximo al segundo día tras la ingesta y durante dos días consecutivos, se administrara al intoxicado:
a) 1 gr. de vitamina C por vía intravenosa.
b) 2 cápsulas de nifuroxazida (Bacifurane® o Ercefuryl®).
c) 2 comprimidos de Neomicina.
Inicialmente el Dr. Bastien utilizaba como antibiótico el Abiocine®, sulfato de dihidroestreptomicina, en comprimidos de 250 mgr. Posteriormente fue sustituido por la Neomicina.
Aunque el tratamiento corresponde a una intoxicación importante, si la ingesta es masiva, no hay que dudar en triplicar la dosis de los medicamentos.
En opinión del Dr. Bastien los medicamentos debían de ser ingeridos con poca agua y en el caso de ser necesario, para calmar los vómitos, recomendaba la administración de Primperan® por vía intravenosa.
También el Dr. Bastien recomendaba una dieta exclusiva de puré de zanahorias en la fase de recuperación del intoxicado.
En octubre de 1983, a la vuelta de su visita a Santiago de Compostela, tuvimos el gran honor de recibir al Dr. Bastien en la Sede del Departamento de Micología de la S.C. Aranzadi, donde depositó una muestra de los medicamentos utilizados en su método y dio una rueda de prensa explicando la utilidad y forma de aplicación del mismo.
En la actualidad este tratamiento ha sido sustituido por nuevos procedimientos, que han demostrado una gran eficacia, pero gracias a los esfuerzos del Dr. Bastien en las décadas de los 80/90 se salvó la vida a un gran número de personas.
Sacado del Suplemento, 22. Gehigarria. MUNIBE (Aranzadi)
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alvaro dijo
buena historia! Me ha recordado a la del científico que para probar que una bacteria causaba una úlcera en el estómago se tomó un vaso de esas bacterias provocandose obviamente una úlcera aunque luego se tomó el medicamento y se curó
12 Diciembre 2008 | 01:07 PM