Grandes Maestros: Henry David Thoreau
En el bosque el viento se esconde para meditar junto con la madera y la hojarasca. Bosque: enmarañadora mente verde. Santuario que perdura en la naturaleza. Los lagos, ojos relumbrantes del agua, interrogan al cielo. Las respuestas de dioses, altos y lejanos, desciende hasta las rocas y las raíces. Entre ellas camina el solitario. Thoreau. Las cronologías de los hombres ubican el tiempo de ese día de caminata en 1845, cerca del lago Walden, en Concord, Massachussetts en una cabaña hecha de troncos. Thoreau escucha, intenta escuchar a los vientos, los animales, las ramas susurrantes, los peces en cristalinas sendas de arroyos y lagos. El poeta y filósofo que camina por el bosque contempla las pinturas aéreas de la luz. En su pensamiento habla el verbo húmedo de las hojas. En la profundidad sanguínea de su cuerpo piensan los búhos en el secreto de la noche. Thoreau escribe luego. Su escritura extiende sus letras siempre después de la fusión de su piel con las cortezas. El atento filósofo que medita entre los árboles escribe Walden o la vida entre los bosques y Elogio de la Vida Salvaje. (Os recomiendo estos dos libros).
En 1848 se negó a pagar los impuestos porque esos fondos compulsivos eran derivados a la guerra de Estados Unidos contra México. Entonces, fue encarcelado. La compasión de algunos amigos, pagó la fianza. Thoreau entonces dictó una célebre conferencia que, en lengua castellana, se divulgó como el Ensayo sobre la desobediencia civil. Texto de exaltada defensa de la libertad individual frente a las injerencias del Estado.
Aquí os pongo trozos de cada obra:
Ensayo sobre la desobediencia civil:
Acepto plenamente la divisa: el mejor gobierno es el que menos gobierna, y quisiera verlo actuar en este sentido más rápida y sistemáticamente. Realizada, equivale en última instancia a esto en lo que también creo: el mejor gobierno es el que no gobierna en absoluto, y cuando los hombres estén preparados para él, éste será el tipo de gobierno que todos tendrán. El gobierno es, bajo óptimas condiciones nada más que un recurso, pero la mayoría de los gobiernos suelen ser, y a veces todos los gobiernos son inoportunos.
Walden o La Vida en el Bosque: La enseñanza de la Simplicidad
Fui a los bosques porque deseaba vivir en la meditación, afrontar únicamente los hechos esenciales, y no sucediera que estando próximo a morir, descubriese que no había vivido. No quería vivir lo que no fuera vida; ¡la vida es tan cara!, ni tampoco deseaba practicar la resignación, a menos que fuese enteramente necesaria. Quería vivir profundamente y extraer todo lo maduro como para infligir una derrota a todo lo que no fuese vida; guadañar un ancho espacio a ras del suelo; empujar la vida a un rincón y reducirla a sus términos más bajos, y si mostrase ser mezquina, obtener su genuina y total mezquindad y publicar su miseria ante el mundo; o si, resultara ser sublime, conocerla por experiencia, y ser capaz de dar una verdadera noticia de ella en mi próxima excursión...Un hombre honesto no tiene necesidad de contar con más que con los diez dedos de sus manos, y en casos extremos puede añadir los diez dedos de los pies y tomar en globo lo demás. ¡Simplicidad, simplicidad, simplicidad! Sean tus asuntos dos o tres y no un centenar o un millar; en vez de un millón cuenta media docena, y haz la cuenta en la uña del pulgar. En medio de este mar picado de la vidas civilizada, son tales las nubes, las tormentas, las arenas movedizas, y los mil y un detalle que deben considerarse, que un hombre, si no quiere zozobrar e irse a pique sin llegar a ningún puerto, tiene que vivir haciendo estimas, y ha de ser un gran calculador.
Elogio de la Vida Salvaje:
Oigo el grito de un enorme gavilán que con las alas erizadas hiende el aire hacia el elevado confín del bosque, buscando sin duda asustar a su presa y despertarla -sonido penetrante, estridente, como para helar de terror a los pajaritos, y muy propio de su pico corvo y hundido. Observo su pico abierto contra el cielo. Grito lanzado con violencia, con temblorosas sacudidas a causa de sus alas y de su movimiento al volar. El ala erizada de un gavilán volverá a ser lisa. Pero la de un poeta no lo será jamás...
....Si mis campos, mis arroyos, mis bosques, la Naturaleza que me rodea y las tareas simples de los habitantes cesaran de inspirarme e interesarme, ninguna cultura, ninguna riqueza podrían reparar tal pérdida. Temo la disipación que implica el viaje, el trato social por mejor que fuese, y los placeres intelectuales...
...Quiero vivir de tal manera que mi gozo y mi inspiración surjan de los acontecimientos más ordinarios y de los hechos de cada día. Lo que a toda hora perciben mis sentidos, mi pase cotidiano, la conversación con mis vecinos, son mis inspiraciones. Pueda yo no soñar otro cielo que el que se extiende sobre mi cabeza. Si un hombre adquiere el vicio del vino y del aguardiente para perder el gusto al agua, claro está que no debe quejarse después....
...El amor es una sed que nada sacia. Bajo la corteza más grosera se oculta la carne más delicada. Si deseas comprender a un amigo, aprende a leer a través de una materia más opaca y espesa que el cuerno. Si deseas comprender a un amigo, todos los idiomas te resultarán fáciles. El enemigo se descubre. Hay en él una amenaza de guerra. En cambio el amigo no descubre jamás su afecto. Advierto una vez más la ventaja que tiene para el poeta, para el filósofo, para el naturalista y para todos nosotros, entregarnos de tiempo en tiempo a una ocupación diferente de nuestra ocupación habitual, y mirar, por así decir, de soslayo a las cosas. El poeta tendrá así visiones que ninguna inspiración voluntaria haría nacer. El filósofo deberá admitir principios que no le habrían revelado largos estudios y el mismo naturalista posaría su vista sobre una flor desconocida o sobre un animal imprevisto y nuevo....











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