El Oso pardo herido no ha podido ser localizado
Especialistas de la Consejería de Medio Ambiente pusieron en marcha el 21 de Agosto un operativo para proceder a la captura de un ejemplar de oso pardo herido que se localizó en los montes del municipio leonés de Páramo del Sil. El oso, que consiguió desembarazarse de la trampa, no logró sin embargo desprenderse del cable que le rodeaba el abdomen, por lo que un equipo de unas diez personas lleva días buscando al animal con el fin de liberarlo y curarle las heridas, algo que, pese a que el animal fue visto por última vez hace dos días, no ha sido posible.
Según el Presidente de la Fundación Oso Pardo, Guillermo Palomero,"El empleo de lazos-trampa ha sido algo tradicional en estas tierras", pero el "fin ha sido otro", ya que lo que se buscaba era atrapar o impedir que corzos y jabalíes destrozaran los campos de cultivo. Por esto, lo más problable es que el lazo que lleva el oso huido lo haya puesto alguien que no pretendia cazar un oso. Pero los osos transitan las mismas veredas que los demás animales, por lo que es muy fácil que caigan en la trampa, máxime ahora, cuando se calcula que la población de osos ronda los 130 ejemplares. "Cada vez se quitan menos... pero siguen siendo demasiadas", ha afirmado Guillermo Palomero refiriéndose a este tipo de trampas. El operativo desplegado por la Junta contó con la colaboración de otras dos administraciones autonómicas, Asturias y Cantabria, así como con otros colectivos como la Fundación Oso Pardo o equipos de especialistas del Parque de la Naturaleza de Cabárceno y la Universidad de León.
Los integrantes coincidieron en resaltar el alto grado de colaboración y coordinación mostrado por todos los participantes. "Este tipo de prácticas ilegales realizadas contra este ejemplar de oso pardo son una de las mayores amenazas para la conservación de la especie, que está declarada en peligro de extinción, ascendiendo las penas por su muerte de 200.000 a más de 2.000.000 euros", precisan desde la Consejería de Medio Ambiente. El oso pardo constituye el valor natural más característico de la Cordillera Cantábrica. "Los lazos no sólo atentan contra una especie protegida legalmente, atentan contra el valor emblemático de la comarca, contra su población y sus posibilidades de futuro". Por parte de la Junta actuaron varios equipos integrados por celadores, agentes forestales y medioambientales, asesores, veterinarios y otros técnicos tanto del Servicio Territorial de Medio Ambiente de León como de la Dirección General del Medio Natural. Según ha declarado, Guillermo Palomero, desde la creación de la Fundación Oso Pardo, en 1993, se han retirado 1.308 lazos. De estos, 153 se han encontrado este año en los territorios comprendidos en la cordillera cantábrica occidental, que es el mejor núcleo de población de los osos. Pese a estar totalmente prohibido por la legislación y ser considerado un delito penal, en los últimos años, la fundación ha denunciado a quince tramperos, doce en la comunidad de Castilla y León, y tres en Asturias. Palomero considera que "los cazadores sí están concienzados de la presencia del oso y de los beneficios que trae a esta tierra", ya que, de ser una población casi extinguida, ha pasado a tener una población aceptable. Sin embargo, Palomero sí ve mucho peligro en los lazos y en otra mortífera novedad que están empezando a observar, y que consiste en el uso de veneno contra los lobos, con el que los osos también resultan perjudicados. El Presiente de la Fundación Oso Pardo ha asegurado que "en los 15 años que lleva funcionando la entidad, sólo han podido encontrar dos osos muertos a tiros, uno posiblemente confundido con un jabalí, y otro en el que todo indicaba que sí era el objetivo del cazador.
Estado del oso El oso herido lleva sin ser visto desde el pasado día 26, cuando los miembros del operativo pudieron ver al animal comiendo bayas, lo que para el presidente es una buena seña, pues indica que continúa con su vida normal. Además también ha informado de que tuvo una pequeña pelea con un oso más pequeño al que logró expulsar de su territorio. "El problema estriba en que el animal se mueve en un terreno de muy difícil acceso, además con el oído y olfato tan sensible, enseguida localiza al equipo y se escapa", explica Palomero. Desde entonces nada se sabe de él: "Estamos preocupados pues el oso lleva colgando una parte del cable, con el consiguiente riesgo de que cada vez se la ciña más en el abdomen, por lo que es vital que le atrapemos y curemos".

Nota Europa Press y rtve.es











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