Oso Pardo Cantábrico (Ursus arctos)
El oso cantábrico vive en la zona montañosa del norte de España. Son sus últimos reductos después de haber ocupado la práctica totalidad de la península ibérica, de donde fue desapareciendo debido a actividades humanas: caza, destrucción y ocupación de su hábitat (viviendas, infraestructuras, cultivos…), fragmentación de sus poblaciones, etc. Se han encontrado restos fósiles de osos muy al sur, incluso en Doñana. El oso pardo en España está en peligro de extinción.


En la cordillera cantábrica viven actualmente poco más de un centenar de ejemplares de oso pardo, en dos poblaciones incomunicadas entre sí por las infraestructuras ferroviarias y viales desde mediados del siglo XIX. Al occidente de la autopista asturleonesa hay un centenar de individuos, según estudios realizados en 2002, y al oriente una veintena. La distribución actual abarca territorios de Asturias, León, Palencia y Cantabria. La caza furtiva y la presencia cada vez mayor de seres humanos en su hábitat natural son algunas de las causas de su progresiva desaparición.

El oso es un animal plantígrado, es decir, que, al igual que los humanos, al andar apoya el peso de su cuerpo sobre las plantas de sus pies. Es corpulento y musculoso, con una cabeza pequeña en relación a su gran cuerpo.
Peso:
El peso medio es de 117 Kg los machos y 93 Kg las hembras. Su peso depende de la escasez o abundancia de alimentación, variando de un año a otro, de una época a otra, y de la edad del individuo, pudiendo llegar los machos a los 200 Kg.
Dimensiones:
De hocico a cola: 1'7 a 2 metros. Altura en cruz: 0'9 a 1 metro.
Longevidad:
En libertad pueden llegar a vivir hasta 25 años.

Vive con preferencia en bosques de montaña, también frecuenta áreas rocosas cubiertas con espeso matorral. En sus desplazamientos prefiere ir oculto entre la densa vegetación, evitando caminar por espacios descubiertos. Es un animal muy inquieto, que pasa de un monte a otro, dependiendo del alimento. Al caminar sube pendientes de hasta 45º con cierta rapidez. Es un animal solitario y nómada, siendo su vida realmente austera y comiendo poco si tenemos en cuenta su tamaño y poder muscular.
Los osos son omnívoros, aunque en su dieta hay un claro predominio de la materia vegetal. Durante el verano y el otoño come mucha hierba seca, frutos silvestres, raíces y tubérculos. Desentierra muchos tubérculos de diversas plantas y extrae con las manos raíces y bulbos de otras. Ya se sabe la afición de los osos a comer arándanos, para ello se sienta en el suelo, entre las matas, y, con las dos manos, se lleva los arándanos a la boca con enorme glotonería. No desdeña frutas cultivadas, pero rara vez tiene ahora ocasión de acercarse a plantaciones de árboles y huertos próximos a las casas de campo. Más a menudo come moras, castañas, bellotas... Muchos de estos frutos los obtiene subiéndose a los árboles y sacudiendo las ramas con gran energía. Los hormigueros tienen para él una especial atracción, y a la vez son un peligro para su integridad, pues, al destrozarlo, descubre su presencia a quienes le persiguen. Los caracoles, babosas, insectos, etc, constituyen una importante parte de su dieta. De forma ocasional puede llegar a comer carroña de animales muertos que encuentre. Su afición por la miel no es una leyenda, busca colmenas, comiendo la miel y la cera, e incluso las larvas de las abejas, a pesar de que éstas se defienden picándolo en su punto más débil, el hocico.

Las oseras son de dimensiones reducidas, sorprendiendo la pequeñez de algunas entradas. El interior no es alto, aunque puede llegar a tener una considerable longitud.
El calor que desprende el animal y las dimensiones del habitáculo favorecen la existencia de unas condiciones ambientales más benignas que las del exterior.
Dentro de la osera, el oso prepara una gruesa cama, en forma de nido, con material vegetal recogido cerca de la entrada. Utiliza musgo, hierbas, hojas y ramas de árboles. Con ello también prepara la entrada, tapando hasta dejarla lo más estrecha posible.
En una leyenda popular asturiana, una infantina que se personaliza en la histórica Cristina, hija del Rey Astur-Leonés Bermudo II (984-999), se perdió siendo muy niña en un bosque del hoy concejo de Salas, y fue recogida por una benéfica Osa que le dio de mamar y la cuidó hasta que fue encontrada por unos monteros.
En la torre izquierda de la fachada de la iglesia del viejo convento de CORNELLANA, hay un escudo donde está esculpida la osa con la niña en una talla del siglo XII.
El oso pardo cantábrico es otra de las maravillas vivientes que aún hoy podemos observar aunque cada vez con mayor dificultad, en el Norte peninsular. Este plantígrado es un tesoro de los bosques ibéricos y tenemos que hacer todo lo posible por que no termine extinguiéndose de nuestro territorio, para el disfrute de nuestros nietos. El Oso cada vez tiene menos territorio y a veces puede estar más cerca de tu ciudad de lo qué parece, los animales por regla general son curiosos y se aventuran a pisar los lugares más insospechados.
Libros:
Extraído del:
Geocities: El Oso Pardo Cantábrico.
Os dejo una película que es un mito y una de mis preferidas, "El Oso" fue una película cuyo rodaje duró 7 años. Un presupuesto colosal, de más de 3.000 mil millones de pesetas. Una película con suspense, emoción, ternura, y humor, imágenes de una belleza casi lírica, un espectáculo para todos. Francia / USA.1988 Director: Jean-Jacques Annaud. Actores: Tchéky Karyo, Jack Wallace, André Lacombe.
Con esa frase de James-Oliver Carwood, al final de la película y que se me quedó grabada de por vida.
"Hay un placer mayor que matar: dejar vivir."












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bionauta dijo
Uno de los animales mas fascinantes de la peninsula, junto con el aguila imperial y el lobo y cada vez quedan menos, como la mayoria de las cosas que merecen la pena. Muy buen articulo. Sigo leyendote.
26 Abril 2008 | 12:58 PM