BOSQUES IBÉRICOS: ROBLEDALES I
Los robledales al igual que los bosques mixtos, son las formaciones arboladas más características del piso colino y montano inferior de la Iberia Húmeda. Constituyen el paisaje natural de las zonas basales de la región eurosiberiana pero están muy mal conservados.
Los robledales se sitúan en laderas oligótrofas al pie de los sistemas montañosos o en las colinas de la vertiente cantábrica presentándose un cortejo florístico más pobre que los bosques mixtos y está constituido por plantas acidófilas.
Presentan una gran resistencia al frío durante el periodo de reposo vegetativo, pero presentan una gran sensibilidad a las heladas tardías.
No obstante, el ambiente nemoral, la irregular estructura de la copa de los robles o la disposición y número de hojas por unidad de superficie explican la mayor penetración de luz en el interior de los robledales, que por ejemplo en bosques del haya o en bosques mixtos.
La competencia por los nutrientes y el agua no alcanza tampoco la misma intensidad que en los hayedos porque los suelos tienen a menudo gran desarrollo, siendo importantes las reservas de nutrientes y agua; los sistemas radicales de los robles y frondosas son pivotantes y profundos.
Los suelos, éutrofos, muy húmedos y de gran desarrollo, se caracterizan por la rápida humificación de la hojarasca. La mineralización de la materia orgánica es en líneas generales más rápidas que en los hayedos y mucho menor la proporción de sustancias inhibidoras de la germinación o el crecimiento.
Los robles toleran bien el encharcamiento periódico así como los suelos francos, muy arcillosos y compactos donde la aireación de las raíces es deficiente. ROBLEDALES
Dos tipos de robles, carvallo y roble albar, crean formaciones más o menos puras o entrar a formar parte de los bosques mixtos de la Iberia Húmeda. Los carvallos (Quercus robur) presentan hojas sentadas y frutos pedunculados, mientras que los robles albares (Quercus petraea) tienen las hojas pecioladas y las bellotas sentadas.
Las poblaciones más aisladas de estos robles presentan caracteres biológicos algo distintos que han movido a los taxónomos a diferenciar dos entidades endémicas ibéricas: Quercus estremadurensis (O. Schwarz) del grupo robur y Quercus mas (Thore) del grupo petraea.
Las áreas del carvallo y del roble albar son áreas muy continuas que coinciden sensiblemente con la región corológica eurosiberiana, debido a una eficaz expansión posglaciar, durante el periodo atlántico. El Quercus robur tiene una mayor expansión oriental y es el Quercus petraea el que desciende más al sur en las penínsulas europeas.
A pesar de la coincidencia espacial de sus áreas europeas, muestran aptitudes ecológicas diferentes. El Q. robur parece ser más resistente al frío y la continentalidad centroeuropeas acortando su periodo vegetativo, mientras que Q. petraea sería más tolerante a la influencia de la mediterraneidad.
La distribución de estos dos tipos de robles en la Península Ibérica parece ser complementaria. El área del Carvallo se define en la Iberia Húmeda, el sector iberoatlántico de la región eurosiberiana. Distribución cántabro-atlántica, basal, que recorre las llanuras y colinas que se extienden entre el mar y la cordillera Cantábrica o en los relieves alomados galaico-portugueses. El área del Albar se localiza en las montañas cántabras y pirenaicas, extendiéndose por el norte de Castilla y León y el Sistema Ibérico septentrional. Su límite meridional se sitúa en el sistema central. Su distribución más montana coincide con la de los hayedos posible restricción de su distribución.
El carvallo lo podemos considerar como una especie colina y submontana, muy exigente en humedad, que ocupa estaciones próximas al litoral sobre suelos bien desarrollados, aunque a menudo ácido. El roble albar se comporta como especie montana algo tolerante a la influencia del clima mediterráneo y resistente a cierta continentalidad en el interior peninsular.
No tolera bien los encharcamientos y parece bastante frugal, viviendo en laderas de fuertes pendientes. Ocupa todo tipo de sustratos, mostrando preferencia por los silíceos, sueltos y bien aireados. Llega a vivir en zonas muy pedregosas, canchales e incluso grietas de roquedos, presentando un porte arbustivo.Fuentes:
Fuentes:
GÓMEZ MANZANEQUE, FERNANDO. Los Bosques Ibéricos: Una Interpretación Geobotánica. Ed: Planeta.














Suscríbete a floraandaluza























































































