LA DESERTIFICACIÓN. UN GRAN PROBLEMA EN ESPAÑA
La Desertificación es la degradación de las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas* secas resultante de diversos factores, tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas, según definición del artículo 1 de La Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD).
La desertificación, pues, se interpreta como una disminución irreversible, al menos a escala temporal humana, de los niveles de productividad de los ecosistemas terrestres, como resultado de la sobreexplotación, uso y gestión inapropiados, de los recursos en medios afectados por la aridez y la sequía.

Desertificación en el mundo
La desertificación y la sequía amenazan seriamente los medios de subsistencia de más de 1.200 millones de personas en todo el mundo, que dependen de la tierra para satisfacer la mayoría de sus necesidades. Estos fenómenos menoscaban la productividad de la tierra y la salud y prosperidad de las poblaciones en más de 110 países.
El manto de suelo que cubre la tierra, es la verdadera substancia del planeta, se forma con dolorosa lentitud y puede destruirse con rapidez aterradora. Siglos puede tardar la acumulación de una sola pulgada de suelo, pero si no se trata con cuidado, los vientos y las aguas pueden llevársela o disolverla en unos cuantos años. Y la tierra está hoy desapareciendo rápidamente de toda la superficie del planeta que lleva su
nombre.
Cada año, según las estimaciones del Instituto para la Vigilancia Mundial, los continentes pierden 24.000 millones de toneladas de capa cultivable. En los últimos dos decenios se ha perdido en todo el mundo el equivalente de la capa que recubre la totalidad de las tierras cultivables de los Estados Unidos de América. (...)
Alrededor del 70% de los 5.200 millones de hectáreas de tierras secas que se utilizan para la agricultura en todo el mundo ya está empobrecido. Por tanto, "la desertificación daña hoy casi un 30% de la superficie de las tierras del planeta"
Extracto de la publicación "Con los pies en la Tierra. Guía simplificada de la Convención de Lucha contra la Desertificación, para saber por qué es necesaria y qué tiene de importante y diferente." CCD, 1995.
Desertificación en España
Según la CLD, las zonas susceptibles de sufrir desertificación son las áreas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, es decir, aquellas zonas en las que la proporción entre la precipitación anual y la evapotranspiración potencial** está comprendida entre 0,05 y 0,65.

Mapa de aridez de España
De acuerdo a esta definición más de dos terceras partes del territorio español pertenecen a las categorías de áreas áridas, semiáridas y subhúmedas secas. En el mapa de aridez de España se observa que toda la mitad sur, a excepción de las cadenas montañosas más elevadas, más la meseta norte, la cuenca del Ebro y la costa catalana entran dentro de las categorías de tierras áridas, semiáridas y subhúmedas secas, y por lo tanto estas áreas son susceptibles de desarrollar el fenómeno de la desertificación
En el Documento de Trabajo del Programa de Acción Nacional contra la Desertificación se ha incorporado una primera delimitación de áreas con riesgo de desertificación. Se trata de un ejercicio de definición preliminar y teórica del nivel de riesgo que ofrece una primera aproximación de la distribución del problema de la desertificación en el territorio español, utilizando solamente indicadores de tipo físico y biológico que están actualmente disponibles en el nivel nacional. Los aspectos que se han tenido en cuenta en este ejercicio han sido, además del índice de aridez, las pérdidas de suelo por erosión, los incendios y la existencia de problemas de sobreexplotación de acuíferos.
Mediante tratamiento metodológico sencillo se ha obtenido un mapa de riesgo de desertificación (Mapa de riesgo de desertificación). De acuerdo a los resultados del modelo aplicado, el problema de la desertificación se puede considerar grave (grados muy alto y alto) en un 31,49 % de la superficie española, lo cual indica la magnitud del problema a que nos enfrentamos.
*Zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas: Aquellas zonas en las que la proporción entre la precipitación anual y la evapotranspiración potencial está comprendida entre 0.05 y 0.65, excluidas las regiones polares y subpolares.
**Evapotranspiración potencial: Agua devuelta a la atmósfera en estado de vapor por un suelo que tenga la superficie completamente cubierta de vegetación y en el supuesto de no existir limitación en el suministro de agua (por lluvia o riego), para obtener un crecimiento vegetal óptimo.
La lucha contra la desertificación en España
Han sido varias las planificaciones nacionales en la restauración de terrenos degradados, destacando entre ellas el "Plan General de Repoblación Forestal de España" de 1939. Se estima en 5 millones de hectáreas la superficie repoblada en los 150 años transcurridos desde el inicio de las actuaciones (un 10% del territorio nacional), el 75 % de las cuales han tenido un objetivo eminentemente protector. Sería en 1981 cuando al atender las directrices del Plan de Acción contra la Desertificación de las Naciones Unidas, establecido en Nairobi, se puso en marcha en 1981 el Proyecto de Lucha contra la Desertificación en el Mediterráneo, Proyecto LUCDEME , actualmente vigente y desarrollado por la Dirección General para la Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente, siendo así España el primer país desarrollado en recoger las recomendaciones de las Naciones Unidas en esta materia.
A la Dirección General para la Biodiversidad le corresponde la coordinación de la elaboración y desarrollo del Programa de Acción Nacional contra la Desertificación (PAND), en cooperación con las Comunidades Autónomas y los restantes Ministerios implicados, y con la participación de la sociedad.
En España la problemática de la desertificación ha estado ligada a la planificación y estrategia del sector forestal. Así, en la Estrategia Forestal, del 8 de marzo de 1999 por la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente, se destaca la importancia que la erosión, los incendios forestales, la zonificación del suelo y otros factores tienen en nuestros montes y dentro de las "Propuestas de Política Forestal" se incluye la elaboración, aprobación e implementación de un Programa de Acción de Lucha contra la Desertificación.
Pero es obvio que la desertificación trasciende el ámbito forestal, por lo que en su combate se deben incluir planteamientos y propuestas de todos los sectores implicados, en particular del sector agrario y de los sectores ligados a la gestión de los recursos hídricos.
Acciones de lucha contra la desertificación
Lucha contra la desertificación en el sector agrario:
- Aplicación del Real Decreto 1322/2002, de 13 de diciembre, sobre requisitos agroambientales en relación con las ayudas directas en el marco de la política agrícola común. La prohibición de quema de rastrojos y de labrar en dirección de la pendiente, además de mantener las tierras retiradas y de barbecho conforme a las prácticas agronómicas establecidas en la normativa de cultivos herbáceos, han sido incluidas en este Real Decreto.
- Programa agroambiental español (ayudas a métodos de producción agraria compatibles con el medio ambiente). - Forestación de tierras agrarias.
- Programa de ayudas en determinadas zonas desfavorecidas.
- Medidas de modernización y diversificación de las explotaciones agrícolas, incluidas en los Programas de Desarrollo Rural.
- Plan Nacional de Regadíos.
Lucha contra la desertificación en el sector forestal:
- Plan Forestal Español y planes forestales autonómicos.
- Plan Nacional de Actuaciones Prioritarias en materia de Restauración Hidrológico-Forestal, Control de la Erosión y Defensa contra la Desertificación (PNAP).
- Planes estatal y autonómicos de defensa contra incendios.
En las acciones sobre el territorio que propone el Plan Forestal Español están englobadas las medidas de lucha contra la desertificación en el ámbito forestal que propone el PAND. En concreto:
- La restauración de la cubierta vegetal y ampliación de la superficie arbolada.
- Gestión forestal sostenible, mediante la creación de un nuevo instrumento de planificación, los Planes de Ordenación de Recursos Forestales, y el fomento de proyectos de ordenación de montes y selvicultura de mejora de las masas forestales.
- Defensa y protección del monte, a través de la lucha contra incendios forestales, que incluye un amplio rango de medidas tanto de vigilancia y prevención como de extinción, y de medidas de defensa frente a plagas, enfermedades y daños originados por fenómenos climáticos adversos, como la sequía.
Lucha contra la desertificación en el sector de la gestión de los recursos hídricos:
Actuaciones derivadas del desarrollo del Plan Hidrológico Nacional y de los Planes hidrológicos de cuenca en materia de mejora de la eficiencia y ahorro en la gestión de los recursos hídricos, en materia de gestión de las aguas subterráneas y protección de acuíferos y de mitigación de los efectos de la sequía.
Investigación y desertificación












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