Grandes Maestros: José Manuel Sayago Robles (2)
Decir que es Sayago un hombre con una humanidad increible y la demuestra diariamente con todos los que le rodean. Es una de esa personas que por no discutir y tener enontronazos con las personas pasa más tiempo en el campo. Donde sus amigos los animales se entiende a veces mucho mejor. Es tal su humanidad que nunca lo he visto mosquearse por nada y si muchas veces callarse por no mandar todo a un tiempo al quinto pino, de bueno que es.

Como es de humano Sayago y todos los compañeros del voluntariado de Marismas del Odiel, que habiendo yo caído malo el 14 de Agosto de 2004, me esperaban para anillar, pero con varias semanas sintiéndome débil creyendo la cusa el trabajo, decidí ir a urgencias y de ahí me mandaron a la del Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva donde me diagnosticaron Leucemia.
En ese instante y antes de ingresar lo llamé diciendo que no podía ir a anillar esa tarde, porque me habían diagnosticado Leucemia (Meloide Aguda), como si fuese un resfriado y claro está con la frialdad y enteresa con la que hablaba, el creía que era cachondeo diciéndome que estaría confundido, que sería anemia. Hasta que al confirmar por segunda vez lo que tenía, un silencio quedó tras el teléfono hasta que le tuve que colgar, pues todavía tenía que llamar a mi jefe y a alguien que delicadamente o mintiendo trajeran a mis padres para yo en persona comunicarselos.
Dos meses y medio después, harto ya del aislamiento al que me sometió la quimio, debida a la total bajada de defensas, me prepararon un homenaje que todavía se recuerda por el Hospital.
Apareció un coche de juguete teledirigido por mi buen amigo de fatigas, Jesús el de Aroche, con una caja de zapatos encima y dentro había un “Pocket” y unos prismáticos y apareció por la ventana que daba al patio del hospital un montón de globos que transportaba una cesta con un muñequito calvo como yo, vestido de camuflaje y con unos prismáticos al cuello.
Me levanté asombrado y con más ganas que fuerza para asomarme a la ventana y allí estaban todos. Sayago tenía en su brazo un gran Buho real, con el que ibamos por los colegios para enseñar directamente a los niños, quien es el Gran Duque y al lado una gran pancarta con un elanio azul en un encinar, dibujado por Sara y con una frase que decía: “Si Caraballo no va a los anillamientos, el anillamiento va a Caraballo”. Y Joaquín, José el de Alosno y Pablo soltaron palomas que habían capturado con los permisos correspondientes en el Parque de Huelva.
Luego por el “Pocket” me comunicaba con ellos. Un mes antes les había dicho que todas las tardes se llenaba el patio de gorriones y otros páridos, entonces decidieron que yo dirigiera el primer y único anillamiento de fringílidos, en el Hospital Juan Ramón Jiménez. Del que tras colocar un montón de redes y organizarlo todo, cogimos 5 gorriones y se nos escaparon de las manos 3.
Luego los globos se repartieron, por la planta de pediatría y todos los niños iban con los globos por los pasillos según me contó mi madre. Las palomas se quedaron revoloteando por el hospital varios meses y los abuelos recuerdo que decían si estas palomas nos la soltaron unos chavales para que nos alegraramos y ese día descansé como nunca y sobre las doce y media me dio tal fiebre que caí en redondo con 41º tanto que comencé a delirar. Pero mereció la pena tanto esfuerzo.
Serían luego las dos semanas que me daban para marcharme a casa, y la impotencia de saber si encontraría una nueva médula, la que me haría disfrutar del campo hasta la médula. Esas veces aunque sin saberlo los médicos, eran las que menos estaba en casa para descanzar y engañando a todos aunque estuviese cansado, era más que una necesidad. Ese impetud por estar en el campo, por un poco de riesgo merecía la pena y me ayudaba para seguir luchando el hecho de saber que me esperaban nuevas emociones disfrutando con los amigos.

Así fue como Sayago en varias salidas me tenía preparado un “Hide” en San Juan del Puerto para hacer fotografias. Fotografié Gansos y Grullas en una mañana en la que el ensordecedor canto de las grullas me quitaba el frío que había en la marisma. Vienen estas desde Extremadura a beber en la zona.


Otro día quedamos con Enrique Alé (Trabajador del Coto de Doñana) para ir al camino del Coto de Rey. Ya que según algunos caballistas habían visto a dos cachorros y su madre por aquella zona. Una vez confirmada la existencia, nos encaminamos al lugar y sin bajarnos del 4x4 seguimos la senda del Ajolí, hasta que allí en medio del camino y sin moverse apareció un Lince hembra, y justo al otro lado del camino dos cahorros jugaban sin inmutarse por nuestra presencia. Pudimos observarlos sin dificultad y fue otro de los mejores días de mi vida.
Con Elanios en la zonas de Campiña y encinares del preandévalo onubense, donde ibamos a la "aventura" pues donde decía Sayago que habría un elanio y lo que iba a hacer en cuestión era el pan de cada día. Si no fuese por la marca alar. Creería que era el mismo ave que la soltaba el mismo todos los dias en distinto sitio. Como conoce la etología de tantas especies.

Nombrar unas pocas características del trabajo de Sayago como ornitólogo.
- Creará la estación ornitológica Marismas del Odiel. Comenzando con el Anillamiento nocturno de larolimícolas en el P.N. Marismas del Odiel en el paso postnupcial desde el año 1997.
- Seguimiento y estudio de especies por toda la provincia como son: Elanio azul, Águila real, Águila pescadora, Buho real, Mochuelo,...
- Desarrolla infraestructura logística para el Trampeo de rapaces, junto a otros compañeros, diseñando una nueva trampa para la captura de águila pescadora que hasta dicha creación se anillaban en el nido, pudiendiendose coger ahora en edades adultas.
- Viaja a Las Palmas de Gran Canaria para explicar sobre el terreno Técnicas de Trampeo sobre la subespecie endémica de las islas de la chova piquiroja, dentro de un Convenio de colaboración del Instituto de Investigación de Recursos Cinegéticos del CSIC.
Para terminar darte las gracias por todo lo que me has enseñado, no sólo de campo, por ser un gran amigo en los momentos difíciles estando ahí y como no, por hacerme sentir indispensable en tu vida.











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