Grandes Maestros: José Manuel Sayago Robles (1)
Desde aquí un homenaje en vida como deben hacerse, a unos de los pocos amigos y mejor naturalista, que he conocido y que ha conocido la provincia de Huelva. Que tan buen regalo y legado nos está dejando; amigo y mentor, es persona bondadosa y admirable por el trato que tiene con todos los que le pedimos consejo y el amor que demuestra cada día por la Naturaleza.
Será la primera vez que entre en contacto con él, a través de Enrique Urbina (Agente de Medio Ambiente), que trabaja en el Paraje Marismas del Odiel. Donde trabaja Sayago y por motivos de la recuperación de un buho chico, luego lo llegaría a conocer.
Enrique Urbina viendo el afán que mostraba por la Naturaleza, ya que me tenía junto con otros agentes, que llamar la atención cada vez que entraba en el paraje sin permiso para observar las espátulas y las águilas pescadoras, que sabía que había, pero que no conseguía encontrarlas con los únicos prismáticos de que disponía que eran mis ojos.
Y las constantes llamadas “porculeras” cada vez que me encontraba o me traían algún animal salvaje a casa, pues era famoso en mi barrio, por tener más vida en el campo que en mi casa y además poseía el teléfono de la Junta de Andalucía, para el Medio Ambiente. Eso y el miedo a una multa que les otorgara los agentes por la posesión de animales que estaban protegidos por la ley. Hacía que claro una vez se habían cansado del pobre animal, aparecían por mi casa con mochuelos, 1 cárabo, 1 cernícalo, 3 pollos de águila calzada, 1 críalo, erizos, camaleones, y cosas varias,…
Fue por motivo de un buho chico, que apareció en casa de un vecino, a cuya jaulas se acercaba cada noche para cenar un jilguero o verderón, hasta que este vecino creyendo que eran rata le colocó un cartón con pegamento en el que cayó este animal, me lo trajo preocupado (por la multa, no por el ave), ya que tenía ésta todo el plumaje bastante dañado por el pegamento, lo tuve que meter en una jaula de Loro para que el animal no tuviera que sudar más sus plumas entre nuestras manos y esperamos que viniesen los agentes a buscarlo.

En mi casa se personó el veterinario de la Plaza de Abasto quien al verlo con las “orejas” de punta catalogó como cría de Buho real y al comunicarselo a los agentes se personaron en mi casa en un abrir. Claro está para luego decirme que estaba equivocado y después de explicarme los caracteres del buho me dijo que había un chaval que estaba ahora mismo con pájaros en la provincia y que con él podía aprender más, así conseguí el teléfono de Sayago.
Tenía yo 20 años, ya me había comprado unos prismáticos y hacía 2 años que me había comprado una cámara de fotos Nikon F601 (que todavía poseo), gracias a mi amigo Francis que hacía la mili en Canarias. Así que llamé a Sayago y le dije que me encantaba la Naturaleza y presentándome le dije que lo que más me gustaba er pintarla y fotografiarla.
En ese momento no veía muy factible el que me llamara ya que estaba liado anillando Buho real, pero lo intenté, aunque tenía la certeza de que era tiempo perdido, había que intentarlo.

Con un: -ya te llamaré-, que era una de las frases que por aquel entonces más estaba escuchando a la hora de buscar trabajo para seguir con los estudios, quedo la conversación por zanjada.
Recuerdo que llegaba yo a casa un día que había estado de valla en valla por el Paraje para ir a las salinas de Astur, después de hacer unas cuantas fotos y llegando a casa.

Me dijo mi madre que me había llamado un tal Sayago. Hábido y veloz le quite el número de las manos y lo llamé. –Sayago. Hola, soy Caraballo. El chaval de Punta Umbría- y con un -¿tú tienes algo que hacer mañana?-. Cosa que tuviera que hacer, no iba a hacerla, claro está. Le conteste con un –No- y el me dijo: -bueno pues mañana vamos a la Peña de la Puebla de Guzmán, para localizar un nido de buho real, te apuntas no-. Y con un:-claro-, le colgué. A continuación lo llamé y le pregunté la hora y todo eso, pero con los nervios le había colgado, para salir del paso le dije que se había cortado. Era como si me hubiera tocado la lotería.
Cuando fuimos iba él y un chaval de la zona que había localizado el nido ya que practicaba escalada.
Llegamos y fueron ellos los que se dedicaron a escalar la peña con arnés y cuerdas, mientras yo vigilaba ya que la hembra cuando sale del nido, lo hace lo más pegado posible a la roca para luego blandirse por la copa de los eucaliptales. Pero a verlas por encima de las copas te
indicaba una posición errónea para poder localizar el nido, con lo que tenía que tirarme en el suelo y con cuidado sacar mi cuerpo al vacío para tener una imagen de toda la pared por donde bajaría en paralelo. Ese día salió la hembra como había dicho Sayago, desde ese momento hasta la fecha lo que me dice que hará el pájaro siempre lo ha hecho.
Localizado el nido pudimos observar que se había echado a perder la puesta ese año, por la probablemente masificación de escaladores en un mismo punto. Pero fue uno de los mejores días de mi vida. Y la primera vez que veía un buho y que localizaba una egagrópila de buho. Todavía la guardo.
Con el paso del tiempo, me confesó que no estaba seguro de llamarme porque no le gustó lo de hacerles fotografías a las aves, pero pronto comprendió que no iba al campo por sacar fotos, sino a ver y aprender.
Comenzó en el 97 junto con Miguel Ángel Maneiro (hoy día, director del Parque Natural de Grazalema), María del Mar del Arco Osuna (trabaja con la reintroducción del águila pescadora en Marismas del Odiel y seguimiento de águila imperial en la provincia) por nombrar alguno y muchos otros, en el Anillamiento Nocturno de Limícolas e su paso postnuncial por el Paraje Natural Marismas del Odiel, y sin que nadie apostara por ellos y con dinero de sus bolsillos compraban barales y redes e intentaban anillar limícolas sin mucho éxito. Sería en el 99 cuando entré como voluntario y continúo hoy día. Durante estos años hemos aprendido y pasado mucho junto a él.

No es Sayago persona de anillar por anillar y cuando veía que habíamos cogido bastantes esa noche o muy pocos, cerraba las redes y la pasábamos charlando y tomando te.
Una vez pasó algo muy curioso, no es muy frecuente el que algún ave muera y aunque existe un índice de mortandad del 0,01%, nunca he visto ninguno muerto. Pues otra cosa no, pero si mira este hombre por los pájaros y no tarda a penas nada para volver a la red para no dejarlos mucho tiempo en ésta. Bueno estábamos con los voluntarios y después de ir turnándose para que todos anillaran. Con las debidas indicaciones y la vigilancia de los monitores para que no ocurra nada al ave. Una noche una de ellas se le quedó como muerta en la mano a unas de las voluntaria y Sayago sin que le diera tiempo se llevó el pájaro fuera, lo empezó a masajear y a hacerle el boca a boca (pico a boca) y con mucho cuidado hasta que el pájaro comenzó de nuevo a revolotear las alas, se trataba de un correlimos zarapitín y cual fue el asombro de todos cuando resucitó aquel animal, nos quedamos perplejos…..

....CONTINUARÁ












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Francisco dijo
Comunicado de la FAEC/BICAM
Gamberrada Nocturna
Desde la página Web de la Consejería de ½ A de la Junta de Andalucía se propaga con tintes propagandísticos, un programa de anillamiento nocturno en el Parque natural de las Marismas del Odiel; para reclutar voluntarios que instalen las redes, recojan las aves atrapadas, las transporten a la caseta de control, para anillarlas, pesado, cálculo de la edad, control en el estado en que se encuentran… ¿? etc. En resumen un anillamiento en plan comercial.
Nada dicen de las aves que mueren en estos intentos, que se les parten las alas y otras mil formas de lesiones que les pueden producir las redes, pues la captura se hace en noches sin luna. Y deben de tener el número pues desde el 2000 que empezó esta súper factoría de anillamiento dicen que llevan capturadas unas 23.000 aves.
¿Cuál es el número de bajas de esta forma tan chapucera con nocturnidad probada: bajas por muerte, por alas partidas, patas ídem?
Esta súper factoría comercial de anillamiento con mano de obra voluntaria (hay much@s amantes de los animalitos que ni tienen idea del tinglado en que se meten) se vende como actividad científica, y como la mayor de España y Europa y no cabe duda que podemos tener un 1er. puesto a nivel mundial.
¿Existe en España algo parecido, en Europa, en América o en el globo terráqueo? ¡Esperamos respuestas!
¿Cuántos ornitólogos (abstenerse los de la EBD; estos cazan los pollos de focha a la carrera) de reconocido prestigio aprueban esta cacería nocturna?
¿Qué dice el inefable ornitólogo Fernando Hiraldo Cano, Director de la EBD y Coordinador Institucional del CSIC en Sevilla y captador de votos para nuestro querido tito MANOLO? Estamos impacientes por oír su equilibrado tono magistral de científico cualificado.
En la propaganda de la Web Consejería de ½ A…
“Con este programa se pretende conocer la importancia del Paraje Natural de Marismas del Odiel como área de alimentación y descanso en el paso que las aves siguen en la ruta migratoria del Atlántico Occidental”.
Hemos subrayado descanso para intentar comprender a que mente retorcida se le ocurre semejante disparate.
¡ESTO HAY QUE PARARLO!; ya esta bien que los funcionarios y responsables de ½ A confundan sus competencias con la intervención directa en la Naturaleza; y perturben de esta forma truculenta un área de alimentación y descanso en un Parque Natural. Hay otras formas más razonables de anillar, discretas y sin propaganda, molestando lo más mínimo; donde las pérdidas casi nunca se dan.
¿Quién nos garantiza que esos voluntarios no actuarán por su cuenta habiendo participado y corrido las emociones de esa caza ilegal?
Emplazamos a la Consejera Cinta Castillo para que nos responda al amparo de la ley de información medioambiental, cuales son los ornitólogos que dirigen esta gamberrada y sobre que principios se basa.
Talará (Granada) 27 de julio de 2008
FAEC/BICAM/ Unay T. Robles / unatala2@yahoo.es
31 Julio 2008 | 10:47 AM