En los últimos 500 años la actividad humana ha causado la extinción de 816 especies. Sólo desde el siglo XVIII han desaparecido 103 especies, una cifra cincuenta veces superior a su ritmo natural de extinción.
Una nueva evaluación de los mamíferos del planeta confirma que uno de cada cuatro corre el riesgo de desaparición y muestra que por lo menos 1.141 mamíferos de las 5.487especies de mamíferos de la Tierra están amenazados de extinción.
La situación real podría ser mucho peor, dado que 836 mamíferos se encuentran en la categoría "datos insuficientes". Con más informaciones, podría comprobarse que hay más especies en peligro de extinción. El estudio fue dado a conocer por Jan Schipper, director del Programa de Evaluación de Mamíferos de la Unión Mundial para la Naturaleza - UICN - y actualiza el realizado en 1996.
Jan Schipper, de Conservation International, autor principal de un artículo que se publicara en la revista Science, había anticipado que "en realidad, el porcentaje de mamíferos en peligro podría llegar hasta el 36%, y ello indica que la prioridad para el futuro consiste en implementar acciones de conservación apoyadas en bases científicas, no sólo para mejorar los datos y poder evaluar el riesgo que corren especies menos conocidas hasta el presente, sino también para explorar medios para la recuperación de especies y poblaciones amenazadas".
Los resultados muestran también que determinadas especies que se encuentran al borde de la extinción pueden recuperarse; el 5% de los mamíferos actualmente amenazados muestran señales de recuperación en estado silvestre.
Un total de 3.246 especies están clasificadas en la categoría de riesgo elevado -"en peligro crítico", es decir, con probabilidad de extinción muy importante-, 4.770 están consideradas como "en peligro" y 8.912 como "vulnerables". En la lista roja de 2008, 188 mamíferos fueron clasificados en la primera categoría, como el lince ibérico.
Algunas especies como el Ciervo del Padre David, de origen chino (Elaphurus davidianus) ya no existen en estado salvaje, sólo en cautiverio.
Cerca de 450 mamíferos fueron clasificados en la categoría "en peligro", como el diablo de Tasmania ('Sarcophilus harrisii'), un marsupial carnívoro cuya población bajó más de un 60% en los últimos 10 años debido a una multiplicación de los casos de tumor canceroso facial aún sin explicación.
El gato pescador ('Prionailurus viverrinus'), originario del sureste asiático, pasó de la categoría "vulnerable" a estar "en peligro", víctima de la destrucción de su hábitat natural.
Lo mismo ocurre con la foca del mar Caspio (Pusa caspica), cuya población bajó un 90% en cien años, víctima de los cazadores.
Sin embargo, es posible mejorar la situación, ya que gracias a varias medidas de conservación se obtuvieron progresos alentadores para el 5% de los mamíferos amenazados. Así, el hurón patinegro ('Mustela nigripes') está considerado como "en peligro", después de haber sido reintroducido con éxito en México, mientras que anteriormente estaba clasificado como "extinguido en estado salvaje". Asimismo, el caballo salvaje ('Equus ferus') fue reintroducido con éxito en Mongolia.
Pero "cuanto más esperemos, más caro será impedir nuevas extinciones de especies", advirtió Jane Smart, responsable del programa de especies en la UICN.
El género Monachus (Fleming, 1822) lo forman tres especies geográficamente muy separadas entre ellas: la Foca Monje del Mediterráneo (Monachus monachus, Hermann, 1779), la Foca Monje del Caribe (Monachus tropicalis, Gray, 1850) y la Foca Monje de Hawaii (Monachus schauinslandi, Matchise, 1905). Las focas monje son pinnípedos de tamaño moderado, al nacer pueden llegar a un metro de longitud y pesan unos 20 kg., los adultos se aproximan a los 3 metros y pueden pesar cerca de 300 kg.
El término Monachus proviene del griego y significa monje; dos orígenes distintos nos explican la razón de este nombre genérico, por un lado el hecho de que las focas del mediterráneo vivieran aisladas en pequeñas islas o cuevas de la costa, las dio el aire misterioso de los monjes ermitaños, quienes se recluían en sitios solitarios y de difícil acceso. Por otro lado, el hecho de que los machos adultos presenten gran cantidad de grasa en la región yugular (una notable papada), hace que cuando adoptan la postura vertical en el agua, o se repliegan en tierra, se formen unos pliegues característicos alrededor del cuello que recuerdan el hábito de los monjes franciscanos.
PERTURBACIONES
En las últimas décadas y junto a la rápida extensión de las actividades humanas (incluso en las más remotas y aisladas zonas) todas las especies de foca monje han mostrado un alarmante descenso en el número de ejemplares de sus poblaciones. El hecho de que estas focas vivieran en remotas islas oceánicas (Hawai y Caribe) o en islas no habitadas por el hombre debido a la falta de agua dulce y en zonas de playas detrás de las cuales sólo se extendían grandes y áridos desiertos (Atlántico y Mediterráneo); fue la causa de que nunca fueran expuestas a depredadores terrestres, y por tanto nunca desarrollaron la habilidad de huir, son focas genéticamente confiadas, mansas y dóciles. Esto, como cabe suponer, hizo que cayeran fácilmente presas de los hombres, quienes tranquilamente podían acercarse caminando a las playas donde éstas descansaban y sin ningún tipo de temor podían golpearlas hasta matarlas.
La urbanización del litoral, los vertidos, el tráfico marino, las agresiones directas y las actividades pesqueras desde dos sentidos (competencia por los mismos recursos o capturas accidentales en artes de pesca) han hecho que las poblaciones de estas ancestrales focas disminuyeran en todos los parajes donde antaño eran abundantes.
DISTRIBUCIÓN
La población originaria de M.monachus, se extendía por todo el Mediterráneo, el Mar Negro, y por el Atlántico: Marruecos, Sahara occidental, Mauritania, Senegal y las islas de Madeira, Canarias y Cabo Verde. En todos estos sitios eran muy abundantes y formaban grandes colonias en las playas de las islas próximas a la costa.
En nuestro litoral era, hasta comienzos de este siglo, un animal frecuente en determinadas costas, como las Baleares, Cataluña, Alicante, Murcia y Almería. Sin embargo, fue perseguida hasta su extinción, datada aproximadamente a finales de los cincuenta. Las razones de esta persecución fueron diversas. Por una parte, fue acosada con todo tipo de armas y trampas por los pescadores, que consideraban que las focas eran las culpables de la reducción de la pesca (reducción que ellos mismos habían provocado como consecuencia de la sobre-explotación de recursos producida tras el perfeccionamiento y motorización de la pesca costera).
No existen estimas precisas del tamaño de su población a nivel mundial, y lasdisponibles son discutibles pues están realizadas con metodologías muy distintas. Sólo para las poblaciones de Madeira y el Sahara occidental se han hecho estimas fiables y ajustadas. No obstante se proporcionan cifras orientativas que se resumen a continuación.
Mediterráneo oriental (Libia, Grecia, Turquía y Chipre): 120-250
Mar Negro (Bulgaria, Rumania, Ucrania y Turquía): 10
Mar Jónico (Grecia): 20-35, Mar Adriático (Croacia, Albania) 20
En general, existe un consenso general de que sus efectivos totales no superan los 500 individuos, estando posiblemente más cerca de los trescientos la cifra.
ESTADO DE CONSERVACIÓN
A nivel mundial M. monachus se halla actualmente en la categoría «En peligro crítico» de la UICN (1996), lleva en esa categoría desde el primer Libro Rojo (1966).
A nivel nacional M. monachus, se halla incluida en la categoría ‘en peligro de extinción' del Catálogo Nacional de Especies Amenazadas (R.D.439/1990 de 30 de marzo). En la Unión Europea está incluida en los anexo II (con asterisco) y IV de la Directiva Hábitats (92/43/CEE) y su transposición a nuestra normativa (R.D.1997/ 1995 de 7 de diciembre). Ello significa que por una parte, está considerada especie prioritaria a nivel comunitario, por lo que para su conservación es necesario designar zonas especiales de conservación, y por otra parte, que como especie de interés comunitario requiere una protección estricta.
A nivel internacional se halla incluida en los Apéndices I y II del Convenio de Bonn (especies amenenazadas para las que hay que establecer acciones concertadas y acuerdos regionales), en el Apéndice II del Convenio de Berna, en el Apéndice I del Convenio CITES y en el IV Protocolo de Especies del Convenio de Barcelona.
El proyecto LIFE
Considerando que en la antigua área de distribución de la foca monje existen numerosas zonas protegidas en buen estado de conservación, la Dirección General de Conservación de la Naturaleza del Ministerio de Medio Ambiente y la Viceconsejería de Medio Ambiente de Canarias han puesto en marcha, con fondos comunitarios LIFE, el "Proyecto para la Recuperación de la Foca Monje en España", que todavía se encuentra en la fase de estudios de viabilidad y que recientemente ha recibido el visto bueno de la Unión Mundial pare la Naturaleza (UICN). La Universitat de Barcelona y la Universidad de las Palmas de Gran Canaria son las instituciones científicas que llevan a cabo este estudio.
El objetivo final de este proyecto es recuperar la especie para la fauna española mediante su reintroducción en las islas Canarias orientales. Estas islas han sido elegidas por hallarse situadas a medio camino geográficamente entre la colonia de Madeira y la de Cabo Blanco, con lo que se restablecería el corredor natural genético entre ambos núcleos, que ahora están aislados; de hecho, de año en año aparece algún joven en dispersión.
Además, estas islas poseen un adecuado número de espacios naturales protegidos y con un buen nivel de conservación, y reúnen suficiente capacidad biológica pare albergar una población de focas, dada su riqueza en especies - presa potenciales y su baja contaminación marina.
La colonia de foca monje de la península de Cabo Blanco (Sahara Occidental - Mauritania), fue descubierta por el naturalista español D. Eugenio Morales-Agacino en el año 1945. Esta colonia, formada por unos 300 individuos, es la única que queda de la especie, ya que en las zonas donde aún permanece la especie (Mediterráneo Oriental y Madeira principalmente), los individuos no forman núcleos poblacionales, sino que estos, debido a la baja densidad de población se hallan muy dispersos.
El estudio que se está llevando a cabo es estimar la viabilidad de una posible traslocación de ejemplares de la colonia de Cabo Blanco (donde residen unos 300 individuos de los 500 que quedan en todo el mundo) a las islas Canarias Orientales o en algún otro punto situado en la costa de Marruecos, con el fin de ampliar el hábitat de distribución de la especie y posibilitar la formación de nuevas colonias a la vez que crear un corredor genético entre la diezmada población de Madeira y la de Cabo Blanco.
El proyecto argumenta que uno de los problemas más graves de tener a la mayoría de la población mundial en tan solo dos cuevas de reproducción (y además muy cercanas entre ellas) es que cualquier evento como una marea negra, una infección vírica o hasta un derrumbe de la misma cueva puede ser nefasto pare el futuro de la especie, y por ello es necesario empezar a dispersar el riesgo, esto es, expandir la distribución de la especie.
El equipo de investigación sigue periódicamente a la colonia desde un campamento base instalado cerca de las cuevas de reproducción. Los principales estudios que se llevan a cabo, son la distribución, dinámica y composición de las agregaciones de focas, las estimas de abundancia, aspectos relacionados con la biología reproductiva, temporada de cría y mortalidad juvenil, comportamiento de las parejas madre-cria, cronología y duración de la lactancia, comportamiento de buceo y estrategias de alimentación, uso del hábitat, posible impacto de los investigadores en la población, y estudios de genética y contaminación.
Desgraciadamente, en Mayo de 1997, se dio una mortandad masiva de focas en la colonia de Cabo Blanco, debida seguramente a una toxina paralizante segregada por una alga dinoflagelada. Esta epizootia acabó con dos tercios de la población existente, y además el 95% de los individuos muertos pertenecían al segmento adulto de la población.
CUEVA MORALES (SAHARA)
Eugenio Morales-Agacino encontró una colonia formada por unos 300 individuos en el 1945 era la única colonia que quedaba de la especie, ya que en las zonas donde aún permanecía la especie (Mediterráneo Oriental y Madeira principalmente) los individuos no formaban núcleos poblacionales, sino que estos, debido a la baja densidad de población se hallaban muy dispersos. Entonces el naturalista narraba así la historia.
"El 26 llegamos a Gleib-Amu o Cueva de los Lobos anotando durante horas cantidad de datos sobre las focas. Dormimos en Nebka el Beida, en plena zona costera. Llaman <Las Cuevecillas> a una serie de grutas cuya altura varía entre los 12 y 20 metros, o tal vez más, socabadas en el acantilado por la fuerza de las olas...Agachados en silencio y armados de una cámara fotográfica y un bloc, al borde de un acantilado vimos una foca nadando alegremente a pocos metros de la orilla; descansando en el interior de la cueva hay una veintena de ejemplares, ocho de los cuales parecían muy jóvenes y el resto semiadultos y adultos, tal vez cuatro machos y los demás hembras.
...Los vimos en la playa desde la una a las seis de la tarde, hora de la pleamar, refugiándose entonces en el interior de la cueva. Los jóvenes se congregaron en el costado más protegido jugueteando y dándose patadas con sus extremidades posteriores. Luego descansan pegados a sus madres. Vimos una lactando en la playa y también nos preguntamos si lo harían en la mar...
...Para progresar sobre la arena apenas utilizan las manos ya que casi todos estos movimientos los efectúan con ayuda de su vientre. La mirada de las focas es tristona y recelosa. Su ladrido -al fin y al cabo es tan sólo un cánido-, resulta poco agradable y algo más bronco que el emitido por un dolido perro. Los jóvenes emiten uno parecido a un pato enfadado. Las deyecciones son parecidas a las del ganado vacuno, de fuerte color amarillo oscuro..."
Estudiante del mundo que me rodea y repetidor de varias asignaturas. Intento despertar cada dia de la monotonia que a veces la invade. Un paseo por el bosque, tan dinámico éste o la playa, consiguen como lo haría el gran Houdini escapar un instante de la rutina.
Bueno este Blog tratará sobre las inquietudes y recursos que me brinda la naturaleza, cada día.
El conocimiento de ella, es la gran labor de mi vida.
Si quereis escuchar a Félix
"La Montaña Sagrada"
(30 niversario de su muerte)